Sweet Sting: Parte 1 [Doxy]

 

La zona roja de la parte baja del centro de la ciudad ha tenido varias desapariciones en los últimos meses, y con todos los depredadores amordazados, se debieron tomar medidas drásticas.

Judy se hará pasar por prostituta para atrapar a los responsables; Nick no está nada de acuerdo con esto, pero Judy sabe que se necesita ser drástico para mezclarse con la escoria. Solo desea no tener que hacer esto por mucho tiempo hasta que consigan armar un caso sólido.

Judy se ha puesto muy muy sexy para salir a las calles, logrando muy bien su papel de prostituta. Ha encontrado un grupo de muchachotes y les ha preguntado si querían un bocadillo de medianoche. Judy se baja su braga mostrándoles el conejito que tiene entre sus piernas y les pregunta si les interesa, ya que esta conejita sexy no tiene toda la noche. Estos muchachos enloquecidos entran en acción tomando la cabeza de Judy y llevándola a la polla de uno de ellos. Se escucha decir a otro de ellos que el trasero de Judy está muy apretado.

Nick vigila desde la patrulla, tragando un sabor muy amargo al ver a Judy haciendo esto; no le gusta nada que ella se lo tome tan en serio.

El que decía que el trasero de Judy se sentía muy apretado ya está dentro de él, dándole bien duro, mientras otro pene está en su coñito, también dándole muy duro. Judy gime de lo muy adentro que tiene estas pollas; sabe que esto era necesario para poder convencerlos de que en realidad era una puta y así poder llegar al fondo de este caso. 

Judy odia tener que admitir que la situación se le ha ido de las manos y ha comenzado a disfrutar por demás de la situación. Ahora que tiene ambas pollas metidas en su coño, está a punto de terminarse. 

Nick aprende a estos muchachotes, pero molesto de que Judy se tomara tanto tiempo en pedir apoyo, Judy lo trata de celoso porque ella ha logrado tenderles una trampa a los chicos malos. Claro que para Nick no hacía falta tener a los chicos malos en su rostro y sus pechos. Judy intenta calmar a Nick diciéndole que mantenga la calma y que solo necesitan algunos para su evidencia. Solo tiene que confiar en ella, que tiene todo bajo control. 

Esa noche, mientras Judy estaba en la cama intentando dormir, aún salía de su coño el semen de estos muchachotes. Sin lograr conciliar el sueño, sale a las calles; necesitaba más evidencias, más pruebas. Y se fue a un club de nudistas, donde sabía que iba a encontrar chicos duros inofensivos, niñitos de mamá con dinero, deprimidos, cansados, degenerados de cuello blanco. 

Una de las bailarinas, cuando ve a Judy, dice que tendrá que hablar con el dueño, ya que cada vez entran más chicas nuevas y eso no le cae del todo bien. Aun así le da un traje para que esta use, un traje de colegiala. Judy se siente rara con esta ropa, es tan sucia, pero sabe que a los hombres les encanta, solo que esta vez no puede dejar que las cosas se salgan de control.

Judy sale al enserio sin antes haberse sentido tan humillada en su vida. Todos aplauden cuando se levanta esa pequeña pollera y deja ver una muy pequeña braguita metida en su coño. Tantos aplausos hacen que se moje un poco.

Judy intenta bailar en el tubo; no le es muy sencillo, pero su pequeño cuerpo atlético apenas puede enmascarar sus movimientos de principiante. Sabe que debe seguir con la farsa, dando un buen espectáculo, y sin ocultar nada; dejó ver cada parte de su cuerpo. 

Logró llegar muy lejos sin ser descubierta, pudo llegar a los cuartos privados; con suerte podrá husmear cuando todos se vayan. Nick estaba allí y era el cliente a quien le tenía que bailar; se la ve medio molesta con esto a esta coneja. Ella le dice que no debería estar allí porque ella aún sigue con el caso y está trabajando. Nick le hace un chiste diciendo que no sabía que la oficina tenía esta clase de doble turno. Y le da unos billetes para que siga bailándole así. Luego le pide que abra ese par de labios rosados para él; tiene que ser muy convincente en esto para que los clientes no la descubran. Nick solo quiere ayudar en esto, y necesita ver más de su interior. Quiere que los abra más para él. Judy se esfuerza en eso y se agacha, tomando sus nalgas y mostrándole todo su interior a Nick, ahora sí que Nick está casi convencido de que ella es una zorra cualquiera. Satisfecho con haber visto ambos agujeros de Judy, Nick se va a buscar más pistas. 

Una vez que ha terminado con Nick, hay un pez muy gordo esperándola, por lo que tiene que cambiarse su braga y agregar unos juguetes a pedido del cliente. Judy pone en su trasero un collar de bolas, pidiéndole perdón a su trasero. 

Un seductor cliente la estaba esperando con su polla muy dura, una muy grande y tentadora. Sobre la mesa Judy ve algo extraño; son aulladores de la noche. Tal vez sea este sujeto el responsable de todas las desapariciones. Judy se acerca a este con un bozal y una bola en su boca. Siente algo de miedo, pero sabe que debe seguir adelante. Ella le muestra su trasero, y él puede ver lo estrecho que es, incluso con el collar de bolas dentro. Ahora le pide que se lo saque, ya que no puede esperar para abusar de este agujero; nunca había visto un trasero tan rosado abrirse tanto como el de esta coneja. 

El trasero de Judy se siente en llamas y necesita que este sujeto ya le saque esas bolas de allí. Apenas ha sacado una de las bolas y ella ya no se aguanta, necesita terminar con el libido de este sujeto. Mientras que este sujeto se está haciendo un festín con su trasero. Una vez que saca todo el collar de adentro, el trasero de Judy está perfectamente listo para ser penetrado; incluso comenzó a disfrutar de tenerlo dentro. Él la toma de la cintura y la sube sobre su pene. Esa polla es tan grande que Judy apenas puede sentir sus piernas. Él empuja con fuerza dentro de ella hasta llenarle el culo de semen. Judy está completamente extasiada, toma esa polla y la limpia con su boca. Luego mete el collar en su boca para también limpiarlo; su mente comienza a estar algo confundida y nublada y ha perdido la noción del tiempo. 

Este sujeto ya está listo para irse, pero antes de esto le dice que su jefe tiene su número y que le llame, ya que paga muy bien por agujeros tan apretados como el de ella. 

A la mañana siguiente, Nick saluda a Judy en el trabajo, diciéndole lo encantadora que se veía la noche anterior y preguntándole si ha atrapado a muchos chicos malos. 

Judy lleva todas sus notas a su jefe, aun sintiéndose cachonda y aturdida, pero intenta concentrarse. El jefe le dice que de momento va a tener trabajo encubierto en el club de bailarinas y además deberá mantenerse en contacto con ese individuo en particular, y que cuentan con ella. Judy se despide diciendo que será un placer y que hará lo necesario para llevar a los pervertidos ante la justicia. 

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