One Hurricane: Parte 7 [Nyoro Nyorozou]


































Fubuki está peleando contra sus propios subordinados porque la Princesa Super S los ha puesto bajo su hechizo y ahora la están atacando. Lo positivo es que el látigo de la kaijin no parece tener efecto en ella. Ventisca Infernal le ordena que los libere, pero la villana tiene otros planes.
Les ordena que le den una lección, al apuntar sus propios cuellos con una piedra filosa. Planea utilizarlos hasta que la adiestren como un animal. Lo que para Fubuki es digno de una perra tramposa. Bueno, quizás la villana le dé una lección también a su ego cuando con su látigo le desgarra toda la ropa. Esto como lección de desobedecer sus órdenes. Puede que Fubuki no caiga en el efecto de su látigo, pero le conviene seguir sus órdenes o los subordinados se quitarán la vida delante de ella.
Fubuki sigue sin doblegarse; no importa lo que haga, no cumplirá sus órdenes. Lo que para Do-S solo la hace ver más linda. Es como si le estuviera haciendo cosquillas a su sádico corazón; por eso ella le va a hacer cosquillas con su látigo a sus pechos. Y lo tiene que hacer mientras se mantiene firme, o si no, sus subordinados morirán. Siento mucho dolor en sus tetas sensibles, aunque continúa parada.
Para Do-S ella ha aguantado bien, pero es probable que lo próximo sea demasiado. Ya que la villana sujeta su látigo en la pared de atrás y luego hace que este se levante justo debajo de su coño. Ordenándole caminar hacia ella cuando el látigo está lleno de púas. Lo cual Fubuki acepta, porque si acorta su distancia, conseguirá noquear a esa mujer.
El camino es muy difícil, porque además de sentir dolor, también siente placer mientras las púas lastiman su coñito. Tal vez la Princesa deba ajustar su látigo para que sea aún más doloroso. Tanto que hace gritar a Fubuki.
Ventista Infernal dice que aprovechará esta oportunidad para lanzarse a atacarla; no tiene más remedio. Algo que hace hasta que uno de sus subordinados sujeta el látigo y lo levanta para que se meta dentro de su rajita. Así queda colgando, provocando que se corriera muy fuerte. Esto debido a que el látigo de Do-S también tiene el efecto de aumentar el libido.
Ahora Fubuki es sostenida por sus subordinados, que le abren las piernas. Solo para que Do-S le aparte las bragas y vea lo rosada que es en su interior. Así puede mostrarle otra de las funciones de su látigo, ya que el mango también puede ser utilizado como dildo. Fubuki podría usar sus poderes psíquicos para detenerla, pero parece que lo está disfrutando y se deja.
Pronto la villana hace gemir muy fuerte a la heroína. Es que no lo soporta más y se está corriendo con una cantidad mayor de líquidos que la vez anterior. Dejándola un poco aturdida y sin pensar muy bien. Lo que es usado por los subordinados para rodearla según las órdenes de la villana.
Do-S le da dos opciones: decirle que quiere ser su esclava o dejar que ellos la destruyan. Ella no responde, así que todos los hombres comienzan a sujetarla, masturbando su culo, su coño y pellizcando sus pezones. También comienzan a penetrarla, usando ambos agujeros para satisfacer sus pollas mientras la jalan por el cabello. Así para cuando terminan, Fubuki tiene creampies en todo su cuerpo.
Solo quedan dos hombres que no han estado con ella, y uno parece no estar bajo el hechizo de control. Se trata de pestañas que, cuando se sube por la espalda, le susurra que él ayudará a crear una distracción para que ella pueda escapar.
Sin embargo, ella no quiere dejar a nadie de su grupo detrás, así que le pide que siga haciendo lo que se le ordenó para no levantar sospechas. Por eso Fubuki se pone en cuatro, para que él pueda poner su pene en el coño y seguir creando la ilusión. Una en la que Do-S no caiga, por eso lo empuja por la espalda con su tacón, haciendo que la polla entre toda dentro del coño de su jefa. Lanzando látigos en la espalda de él para ordenarle que la haga venir. Con eso se acaba la idea de solo actuar que tienen sexo, terminando dentro de ella.
Do-S le vuelve a repetir que quiere que sea su esclava, pero Fubuki continúa con eso de que nunca se doblegará. Entonces le da órdenes al hombre más grande que tiene para que la destruya con su pene. Solo que esta vez, cuando la estaba por alcanzar, Saitama llega para rescatarla porque ya está cansado de esta cosa de esclavos.
El héroe consigue sacarse a todos los subordinados de encima, disculpándose con Fubuki por haber llegado tarde. Es en ese momento que es alcanzado por el látigo de Do-S, que le envuelve toda la cara. La villana está confiada en que podrá transformarlo en uno de sus esclavos, pero lo único que consigue es hacerlo enfadar por golpearlo en la cabeza. Así comienza una batalla entre Saitama y Do-S que quedará pendiente para el próximo número de este cómic XXX.
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