Gabriel & Gabriela: Parte 4 [Rogerius]
















El padre de la familia está organizando los muros de la habitación que comparten Gabriel y Gabriela, ante la mirada de ambos que quisieran seguir viviendo en la misma. Después de las cosas que hicieron en los anteriores comics, han aprendido a compartirla de una forma incestuosa. Para el padre, eso acabará con las peleas, pero lo que hacían se acercaba a hacer el amor. Salvo que hasta ahora no habían llegado a la penetración.
La madre irá a comprar los materiales que necesitan para la remodelación, y le pide a su hijo que la acompañe. El padre va en busca de la escalera para hacer algunas mediciones, mientras que la hija se queda pensando que ningún muro detendrá el amor por su hermano.
En el camino, la madre quiere hablar con su hijo, que juega videojuegos. Él no quita su vista de eso, hasta que ella menciona que se trata de lo que vio anoche. Él le explica que sabe que se estaba masturbando, lo que le ofrece alivio a la madre, aunque sepa que está mal. No debería sentirse así, pero le gustó que la viera, se sintió deseada y amada. Ella se defiende diciendo que verlo así, con su gran erección, le recordó a su padre, con el que hace mucho tiempo que no tienen sexo.
Lo que vuelve a provocar una en su hijo, pero su madre le asegura que es normal, porque es un hombre y esas cosas le provocan deseos. También le confiesa que ella está mojada, así que no es el único excitado del coche por lo que estaban hablando.
En casa, el padre está subido a la escalera mientras su hija está boca abajo, con un pequeño short metido en su culo, enviando mensajes en su teléfono. Por eso no puede evitar darle una mirada. Ella está hablando con su amiga Marce, y también se ha dado cuenta de que su padre le mira de manera morbosa las nalgas. La amiga ya estaba incrédula ante lo que le dijo sobre su hermano, pero esto ya era demasiado.
Solo hay una forma de averiguarlo, y es cuando al padre se le cae el destornillador y le pide ayuda a la hija. Que para buscarlo debajo de la cama, se pone de tal forma de que su culo está apuntando a él, que no puede dejar de babear por el trasero de ella. Que solo puede preguntarse en sus pensamientos si todo ese culo es realmente de su hija. Que se acerca muy peligrosamente a su verga con su cara, que ya ha comenzado a ponerse dura. Y para hacer las cosas peores, le pregunta si puede hacer algo más por ella.
Su padre le dice que no, pero ella tocando su bulto le dice que ve algo allí y comienza a bajarle el pantalón mientras la gran vera sale delante de sus ojos.
Regresando al coche, la madre se ha abierto de piernas para su hijo y no lleva ropa interior. Quiere mostrarle que es cierto que está mojada, tocándose y enseñando como sus dedos parece pegajoso por una sustancia. Le pide que se acerque para que los pruebes, haciendo así que su hijo pruebe de su mami directa de sus dedos. También lo invita a mirar su panocha más de cerca, empujando su cabeza hasta que está cerca para chupársela y le dice que se la chupe bien. Hace mucho que no sentía algo así, y gime con la comida que le hace su hijo.
En casa, la hija ya está a punto de comérsela a su padre, que le pregunta que es lo que está haciendo. La hija juega como si el pene le hablara, diciendo que quiere un besito. Lo cual hace, pensando que apenas puede metérselo en su boca. Su padre, parado en la escalera, tiene a su hija parada debajo, metiéndose toda la verga en la boca. La llama a su princesa toda una experta, porque se lo hace tan rico. Mientras ella piensa en lo que está haciendo, y también en el hecho de que no puede parar. Lo que hace que se venga muy rápido, echándole todo su semen en la cara, algo que ella disfruta mucho.
También las cosas en el coche parecen estar llegando a su clímax, cuando la madre no para de pensar que “ya casi”. Grita que rico que la chupa, y que casi está por terminar, mojando toda la cara del adolescente con los jugos que han explotado de su vagina.
El padre le pide disculpas a su hija, que tiene todo su semen en la cara, dándole un beso en la frente. Se ha dejado llevar, y espera que no le cuente nada a la madre. Espera que sea la última vez, pero ella piensa que ha sido placer y que hará todo por él.
La madre, en cambio, le dice que lo ha disfrutado mucho, y que él es el mayor tesoros. Todo mientras pone su cabeza entre las tetas y le agradece con un abrazo. Deben regresar rápido a casa antes de que el padre sospeche, aunque hay cosas que aún pueden hacer en casa.
De nuevo en la casa, el padre piensa en lo que sucedió con su hija y le responde a la esposa que no ha pasado nada en su ausencia. Mientras que el chico le dice a su hermana que quiere poseerla y hacerla su mujer. La hermana lo detiene porque los padres están en casa, pero al chico no le importa porque la ama y quiere hacerlo ahora mismo.
