El Pervertido Patrullaje De Judy [Daimo]

Judy no es una tierna y dulce conejita inocente; todo lo contrario, ella es una muy sucia coneja que se la pasa acosando a Nick para obtener su semen, ya sea en su cara, en su boca, en su coño o dentro de su trasero; esto le da igual. Se la pasa tan caliente que solo piensa en cómo provocarlo. Nick ha intentado darle una lección por esto, poniéndole un vibrador en el coño y haciéndola caminar desnuda por la calle, con este dentro. Puede que esto la avergonzara un poco, pero no lo suficiente como para calmar su libido.

Esta es realmente fastidiosa; se la pasa en culo y con las piernas abiertas mostrándole el coño y el culo a este pobre zorro. Que no le queda más remedio que entregarse a ella. Se la pasa tan cachonda que está todo el tiempo estimulándose el coño y viendo la manera de llevarse el pene de Nick a la boca.

Pero en los momentos en que Nick no está y ella está patrullando, no se contiene y le viene bien cualquier polla, por más sospechosa que sea. Con la excusa de que es la poli y tiene que hacer cumplir la ley, logra tantear los cuerpos de estos sujetos, diciéndoles que están haciendo algo mal. Luego los extorsiona con que los dejara ir si dejan que chupe sus penes.

Esta coneja ha probado el semen de todos en la ciudad. Diciendo que ella solo se encarga de reprender a los criminales sin excepción. Tampoco le importa la edad de estos individuos, ya que se la ha visto queriendo consolar a un niño.

En una de estas tantas veces que Judy estaba probando el semen de alguien más, Nick la ha descubierto y, aunque mentirosamente Judy dijo que no volvería a hacer algo así, Nick no ha parado de llorar sabiendo que es una mentira. Porque esta coneja es la más sexópata que conociera en su vida. Por lo que decide dejarla sin mirar atrás. Judy también llora por esto, pero esto no evita que su coño siga muy mojado y quiera meter toda polla existente en él.

En un momento desesperado, Judy intenta saciar sus necesidades tan pervertidas poniéndose un consolador en el culo y otro en el coño a la vez; luego de correrse varias veces, aún seguía muy caliente, su cuerpo temblaba, pero sus ganas seguían ahí. Su descontrolada libido no solo era mientras estaba despierta; cuando dormía, solo podía soñar con grandes penes metiéndose en ella y quedando cubierta de semen.

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