De Diez A Veintitantos [The Yellow Fantasy]

 

Bart y Lisa están saliendo de la primaria Springfield con sus calificaciones, a Bart, como era de esperarse, no le fue bien, pero tiene una oportunidad para no tener que ir al curso de verano: presentar un proyecto en dos días. Para eso necesita la ayuda de su hermana Lisa, quien no se lo quiere prestar, ya que prefiere que Bart se quede en las clases de verano mientras ella se va de vacaciones con sus padres y no tiene que soportarlo. Por esa razón Bart necesita la ayuda de otro nerd; para ello se le ocurre ir con el Profesor Frink, quien es extremadamente brillante y de seguro tendrá algún proyecto que lo pueda ayudar. Una vez en la casa del profesor, el profesor comienza a mostrarle sus últimos proyectos para poder inspirar a Bart; un rayo crecedor, una sustancia capaz de hacer dormir a cualquier persona en segundos, y esta lo deja dormido. Bart termina yéndose a su casa muy frustrado y con una semilla. 

Más tarde, en la casa de los Simpson, Marge se pone un conjunto muy candente, medias y portaligas, para tener relaciones con su esposo, pero Homero tuvo un día muy cansador y solo quiere dormir, lo cual hace que Marge quede muy molesta e insatisfecha. En ese mismo momento, Bart está con mucho dolor de estómago por haberse comido la semilla. 

A la mañana siguiente, Marge ya está de mal humor, y le grita a Bart que ya despierte, ya que se le hace tarde para ir a la escuela. Como este no responde, va a su habitación y cuando levanta las sábanas encuentra a su hijo con un cuerpo adulto. Marge le pide que le explique cómo rayos ha pasado esto; Bart intenta explicar que comió una semilla, prototipo del profesor Frink y que eso le hizo estar en esta situación. Marge dice que debe haber una forma de volverlo a la normalidad. Homero, mientras tanto, está al teléfono intentando comunicarse con el profesor, Frink dice que cree saber cómo revertirlo, pero que puede tomarle algunos días. Homero se ve feliz, ya que cuando regrese de las vacaciones ya estará listo el antídoto. 

Marge sabe que no puede dejar que la gente lo vea o se lo podrían llevar para experimentar con él; tendrán que cancelar las vacaciones. Homero y Lisa están muy tristes por esto. Y Bart no quiere que por su culpa se arruinen las vacaciones de su familia; por lo que pide que se vayan sin él. Prometiendo que tendrá cuidado y que no saldrá de la casa. Marge se niega a dejarlo solo, aunque se vea como un adulto, no lo es. Por lo que decide que Homero y Lisa se pueden ir de vacaciones, pero ella se quedará con Bart.  Marge habla con el director Skinner para avisarle que Bart no volverá hasta el próximo curso. 

Poco después, Bart continúa en el sofá cubierto con una manta. Por lo que Marge le trae ropa de Homero de cuando aún era delgado, la cual cree que le quedaría bien. Bart le pide. Su madre sí puede mirar para otro lado mientras se viste, pero Marge ya ha visto muchas veces a su hijo desnudo antes, y quiere ver si le queda bien la ropa. Marge no contaba con que el pene de su hijo también había crecido increíblemente. Nunca había visto algo así en la realidad. Bart le pregunta a su madre cómo se ve, a lo que Marge contesta que se ve muy guapo. Bart se siente agradecido de que al menos no haya crecido siendo gordo como su padre, a lo que su madre le contesta, mirando su zona íntima, que no se parece en nada a su padre. 

Bart se va a pegar un baño, lo que hace que Marge se imagine cosas y le den deseos. Marge va al baño y silenciosamente abre la puerta para poder ver ese pedazo de carne, sin poder creer el tamaño de esa cosa. Comienza a pensar lo feliz que la haría tener algo así entre las piernas y sentirlo duro y caliente entre sus tetas. Y mientras tiene estos pensamientos, toca sus pechos y mete su mano dentro de su braga. Diciéndose a sí misma que Bart ha hecho mojar a su mami, y lo mucho que necesita una buena cogida. Marge se toca tanto en la puerta del baño que se termina corriendo con un gran gemido. 

Bart escucha algo y sale de la ducha con un pene muy erecto que le está molestando; esto de ser adulto no es nada cómodo para él. Marge logró correr a su habitación sin ser encontrada por su hijo. Sin poder creer que se excitó tanto viendo a su propio hijo. 

Por la noche, Homero y Marge tienen relaciones; Marge está por encima y le pide a Homero que aún no termine, ya que a ella le falta; Homero ya terminó. Marge se molesta porque Homero no hizo ningún esfuerzo en aguantarse un poco más para que ella pudiera terminar. Para defensa de Homero, él dice que cuando un hombre se viene, no hay nada que pueda evitarlo. Y que además al día siguiente se irá con las niñas de vacaciones, y no cree que ella quiera que maneje todo débil y adormecido. 

A la mañana siguiente, las niñas y Homero emprenden viaje, mientras Marge y Bart se quedan en casa. Bart se ve muy triste sentado en las escaleras, pidiéndole perdón a su madre por haber arruinado sus vacaciones. Marge le pide que no se preocupe, ya que sin ellos allí también podrán hacer cosas divertidas ellos dos. La idea de Marge es ordenar el desván y revisar viejos recuerdos. Bart no tiene nada mejor que hacer, por lo que acepta.  Marge corre escaleras arriba para vestirse, mientras Bart, que aún sigue sentado en las escaleras, le mira el trasero desnudo a su madre, que solo lleva una bata puesta. 

Marge se ha puesto su vestido y está lista para ponerse a ordenar el desván, se ha agachado para poder ver bien qué es lo que hay detrás de las cajas e inevitablemente Bart ha mirado el gran trasero de su madre, no solo el trasero, ya que en esta posición se le ve el coño, por supuesto que con ropa interior. Mientras Marge está pensando en el bulto de su hijo y que no se lo puede quitar de la cabeza. Y que si no fuera su propio hijo, saltaría sobre el mismo en ese momento. Bart comienza a sentir mucho mucho calor. 

Bart quiere saber qué hay guardado dentro de las cajas; es ropa de Marge de cuando era joven, antes de tenerlo a él. Bart piensa que su madre seguramente era de las chicas que más estilo tenía en la escuela. Marge no está tan segura de que sea así y Bart, por el contrario, piensa que Marge se debería probar la ropa y dejar que él lo juzgue. Esto sería más divertido que ver fotos viejas. Marge cree que nada de esta ropa le entrará, pero Bart toma unas de las cajas y le dice a su madre que vayan abajo. 

Bart se pregunta si habrá algo de ropa sexy entre la ropa vieja. Pero le parece que su madre se vestía como una simplona y entiende por qué Lisa se viste así. Marge se sintió tan mal con esto que fue a cambiarse de ropa por algo menos recatado, le dará una lección a Bart que no olvidará en mucho tiempo. Se ha puesto un body que usaba para entrenar que le queda de lujo; ha dejado sin palabras a Bart, cada vez que Marge usaba este traje de gimnasia todos volteaban a verla, pero Homero jamás la ha visto usándolo. El trasero de Marge se ve tan delicioso asi, que Bart tiene una recepción. 

Marge nota que a su hijo se le ha puesto muy dura, Bart pide disculpas, ya que no sabe cómo controlarse. Marge vuelve al baño para probarse más ropa, mientras Bart espera en la habitación. Marge siente que se ha propasado haciendo que Bart se excite así, pero de verdad lo está disfrutando. Y siente que tal vez no estaría mal dejarlo que mire otro poco, mientras nadie se entere. 

Mientras Bart espera sentado en la punta de la cama, desea que su madre lo castigue por su erección. Sinceramente, no puede dejar de pensar en su trasero tan firme y sus grandes pechos. Marge sale del baño diciendo que este atuendo le gustará más, y aunque no es algo que usaba de joven, sino más bien algo que se compró para estas vacaciones, le parece un desperdicio haberlo comprado y no poder usarlo, por lo que se lo ha puesto. Es un conjunto muy diminuto que le deja ver todo el vello púbico de lo pequeño que es. Y la parte de arriba solo le tapa los pezones. Para Bart su madre se ve increíble. Y vuelve a lamentarse de que no pudiera ir al viaje por su culpa.

Marge se pone entre las piernas de su hijo y le dice que la deje ayudarlo con su problemita, diciéndole que se imagina lo mal que la pasa teniéndola así de dura todo el tiempo: hinchada, gruesa y durísima. Marge se mete la polla de Bart en la boca, diciéndole lo sabrosa que es. Bart no sabe si estar asustado, asombrado o qué. Marge le pregunta si debería parar, pero que ella puede ayudarlo a que deje de estar duro y ya no sería un problema para él. Y como Bart piensa que su madre siempre sabe qué es lo mejor para él. Deja que su mami lo cuide. 

Bart aprieta los pechos de su madre con fuerza, diciendo que ha visto unas películas con Milhouse antes sobre esto. Marge se ha quedado completamente desnuda y le dice a su hijo que esto debe quedar en completo secreto, ya que se meterían en un gran problema si alguien se enterara. Y terminando de decir esto, se sienta con su coño en la polla de su hijo, que dice estar muy gruesa. Marge se siente algo preocupada de lastimar a Homero con esto, aunque ella siente que Homero hace tiempo que dejó de desearla. Bart le promete que Homero jamás se enterará de esto que están haciendo.

Mientras Marge está sentada sobre su hijo, moviéndoselo arriba y abajo, con los ojos entrecerrados de tanto placer, Parte le dice que ya no puede retenerlo y que siente que va a correrse, Marge le pide que lo deje salir, que la deje sentirlo. Bart se deja salir y Marge gime sintiéndolo tan caliente. Bart siente haber terminado tan rápido, pero aún la tiene exactamente igual de dura que antes de terminar. Marge se recuesta en la cama, abriendo sus labios vaginales con sus dedos, diciéndole a Bart que puede usar todos sus agujeros las veces que sea necesario hasta que quede satisfecho. Bart pregunta si de enserio puede usar cualquiera de ellos. A lo que su madre le responde: “Sí, mi amor, el que tú quieras”. Y en ese caso Bart quiere usar el pequeñito. Y mientras jala del cabello de su madre, mete su gruesa polla en el ano. Marge le dice que le dé bien duro. Y que si le gusta tanto, le da permiso para que pueda tenerla cada vez que estén solos. Bart está a punto de terminar, y larga una gran carga de semen en el ano de Marge, aun así, sigue muy duro. Tanto, que Marge quiere enviarle un obsequio al profesor Frink.

Ambos están tan felices de que se hayan podido quedar solos en estas vacaciones; se sienten tan unidos. Bart es el mejor hijo del mundo. Bart no se cansa y siente que podría seguir por horas y más horas. Luego de mucho folle, hacen un 69, Bart larga tanto semen en la boca de su madre que Marge piensa que esa será su cena hoy. Han cogido tantas horas que Marge se siente la persona más afortunada en el mundo. 

Un día después, el profesor Frink llama diciendo que el antídoto está casi listo y que en poco tiempo Bart volverá a la normalidad. Mientras Marge atiende esta llamada, están cogiendo en la cocina; Bart está muy triste que dejaran de hacer esto, no quiere volver a la normalidad. Bart volverá a ser el pequeñito de mami, y eso no significa que deban parar de hacerlo: usar la noche juntos, bañarse juntos y que Bart se haga el enfermo para que puedan quedar solos en la casa. 

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