Hunkules [Bannari]























Jennifer Walters es una brillante abogada de Los Ángeles; cuando no está luchando en la corte, lo está haciendo en las calles como She Hulk. No siempre gana en la corte, pero sí lo hace en las calles. En las últimas semanas ha estado bastante estresada, por lo que algunas de las chicas de la oficina la han invitado a salir. Iban a tomar algunas bebidas y quizás tratar de conocer a alguien, pero aunque esto le hacía falta, ella tenía sus dudas.
Lo que nunca esperó es que sus compañeras la llevaran a Hunkvengers Stripclub, en donde toda la temática de los stripers es de los Avengers; por supuesto que a sus compañeras les encanta esto.
Jennifer pensaba que irían a un club normal, no a un club de strippers. Ha ido a otros clubes de strippers antes, pero que todos estén vestidos de Avengers hace que vaya a sentir un poco de vergüenza la próxima vez que esté en la torre de los Vengadores.
Mientras piden unos tragos en la barra, en el escenario están presentando al poderoso Thor y su importante martillo.
El lugar tiene un nuevo bailarín y están por presentarlo: el hijo del poderoso Zeus: Hércules. Jennifer se agarra la cabeza al verlo, ya que este bailarín es el mismísimo Hércules, a quien ya conocía.
Hércules, que aún no había visto a Jennifer, bailaba en el caño con su estructural y fantástico cuerpo. Jennifer decide irse, ya que conoce muy bien esa sonrisa y ese trasero. Cuando se levanta para irse, Hercules la ve y la saluda con entusiasmo, revelando que se conocen de antes, cuando Hercules le ha bailado y Jennifer le ha puesto dinero en sus calzones.
Mucho hablar con la estrella del momento; el dueño del lugar se ha molestado y dice que debería pedir un baile privado si es que quiere hablar. Jennifer dice que ha olvidado su billetera, pero su compañera quiere regalarle el baile privado.
Unos minutos después, Jennifer se ha tomado unos cuantos tragos más y Hercules le está haciendo un baile mientras le pone el bulto en la cara. Pero, mientras tanto, le cuenta qué es lo que le ha sucedido: hace unas semanas atrás estaba en una casa de apuestas clandestinas, donde estuvo ganando sin parar toda la noche, hasta que un tipo de traje blanco se sumó al juego y comenzó a perder hasta que lo perdió todo; tuvo que llegar a un acuerdo por el cual trabajaría por meses para pagar su deuda. Jennifer acepta ayudarlo, por lo que va a ver a este hombre misterioso, todo con tal de que se termine la noche.
Jennifer descubre que Hércules ha firmado un contrato donde hay varias violaciones constitucionales. Jennifer pierde la calma diciendo que convencerá a un juez para que rompa el contrato. Este hombre acepta romper el contrato, pero quiere algo a cambio: quiere unas fotos muy bochornosas de ella aprobando el club y alrededor sus bailarines.
30 minutos después, Jennifer sale de la habitación; Hércules la esperaba afuera. Hércules está tan feliz que quiere que lo celebren, aunque Jennifer solo quiere irse a su casa. Jennifer vuelve a perder la calma, pero esta vez gritándole a Hercules; Hercules no quería hacer enfadar a su heroína preferida. Jennifer se siente mal de haberse molestado y gritado así, y Hércules tiene lo que ella exactamente necesita, tiene siglos de experiencia y un aguante inigualable para satisfacer cualquier necesidad que Jennifer tenga. Jennifer está tan cachonda que acepta llevárselo a su casa.
Una vez en la casa de Jennifer, ambos comienzan a besarse. A Hércules le encanta ver a Jennifer en ropa interior; su cuerpo es espectacularmente hermoso, pero Jennifer no quiere halagos, sino que Hércules ya se quite la ropa. Hércules, por supuesto que se puede quitar lo poco que lleva de ropa, pero antes de hacerlo quiere enseñarle algunas cosas que ha aprendido en el club.
Jennifer ya no quiere esperar más y le arranca lo poco que este lleva puesto, dejándolo completamente desnudo. Ninguna mujer había sido así de brusca con él y eso lo pone aún más duro. Jennifer agarra su enorme polla mientras le dice que espera que este a la altura de sus leyendas, ya que las cosas que piensa hacerle…
Jennifer piensa que, luego de la semana que ha tenido, de la noche que casi se le arruina y de lo que le costó rescatarlo, es hora de cobrar por sus servicios. Mientras se tira en su cama, sacándose la braga y abriéndoselos de piernas para que Hércules vea su coño.
Hércules se pone de rodillas entre las piernas de Jennifer, diciéndole que espera que disfrute de lo que le va a hacer a su bella salvadora, avisándole que su lengua fue personalmente instruida por varias de las mejores maestras de diversos rincones de la tierra.
Ha pasado tanto tiempo desde que Jennifer no ha tenido algo sexual que tan solo con sentir el aliento de Hercules en su coño hace que se moje a montones. La lengua de Hércules es realmente maravillosa y sus dedos… la hacen llegar a un orgasmo en muy poco tiempo. Le toma poco tiempo para recuperarse de eso y toma la gran polla de Hercules, apretándola con su mano; Hercules se muerde el dedo de lo caliente que está. Jennifer le pregunta si le gusta lo que ve, mientras lo tira en su cama y lo toma bien fuerte masturbándolo. Su polla es la más grande que haya visto.
Jennifer le dice que se prepare para que ponga su mundo de cabeza. Y toman lubricante que le han dado en una despedida de soltera, llenando sus pechos de esto, y acomodando la polla de Hércules entre sus pechos. Los pechos y la boca de Jennifer son tan fabulosos que Hércules termina con mucho placer en poco tiempo; se ve que ambos hacían tiempo que no tenían algún encuentro sexual. Jennifer queda con su rostro manchado de semen y se va al baño a limpiarse; Hércules la sigue porque ya está listo para continuar.
Bajo la ducha, ambos se enjabonan mutuamente y al fin Hércules entra en el coño de Jennifer, sintiendo que su agarre es aún más fuerte que la serpiente con la que se ha enfrentado. Jennifer le dice que se lo haga más fuerte, ya que puede soportarlo. Pero el vidrio de la mampara se rompe y ambos terminan en el suelo. Hércules espera que la cama sea más resistente y Jennifer lo toma en sus hombros llevándolo. Jennifer no quiere más rodeos, quiere que ya follen y lo mete a la cama. Jennifer al fin salta sobre la polla de Hercules, esperando que la cama no se rompa.
Jennifer siente la polla de Hércules realmente increíble, y no solo por su tamaño y su grosor. Hércules insiste en que jamás había estado con alguien como ella, que lo montara con tanta fuerza, más fuerza de la que tenía aquel león con el que luchó una vez.
Jennifer está tan perdida en el placer, que Hércules aprovecha para hacer su movida y dejarla abajo, tomando el control.
Hércules se siente tan apretado con la fuerza que tiene en el coño Jennifer que está a punto de correrse y necesita sacarla. Jennifer le prohíbe salir de ella; es un día seguro y quiere sentirla dentro. Hércules termina con toda su presión, haciendo que esto no sea un mal inicio para Jennifer, pero aún tienen toda la noche por delante. Hércules recién está calentando y aún tiene para mucho.
Jennifer se pone en cuatro y le pregunta si alguna vez ha probado un anal, lo cual ha pasado hace muchísimo tiempo; la mayoría de las mujeres no son capaces de soportar su masculinidad. Pero Jennifer no es la mayoría de las mujeres y le dice que lo haga. Y que la nalguee más fuerte. La polla de Hércules se siente mejor en su trasero que lo que la sentía en su coño. Se siente tan regocijante que la lleva a terminar, y a Hércules también. Él termina en su espalda, dejando una gran descarga de semen; es que con esas gigantes bolas de seguro tenía mucho espacio para guardarlo.
El apetito entre ellos es tanto que lo hicieron hasta que amaneció. Hércules aún quiere saber qué es lo que tuvo que hacer Jennifer para liberarlo del contrato, pues se tuvo que sacar fotos con los strippers del club aprobándolo; fue demasiado vergonzoso que ahora la vayan a asociar con que frecuenta este tipo de clubes.
