Falling Down [Dracorex]

 

Era otra noche maldita en el infierno; Angel y Alastor tenían una cita, pero Alastor parece estar muy drogado como para estar siquiera ahí. Ángel, por supuesto, está muy molesta por esto, ya que lo que sea que Alastor haya comido no ha convidado. 

Alguien cae con fuerza sobre Alastor, destrozándolo. Ángel rompe en gritos, pero no de terror, sino de cachondes por ver a este nuevo demonio recién nacido en el infierno. Este que creía que estaba en el cielo, se lleva una sorpresa muy triste al saber que está en el infierno, pensando en que no debería estar allí porque ha sido una excelente persona en vida. 

Angel intenta calmar al recién llegado y lo invita a sentarse en su mesa, diciéndole que todos en el infierno creen ser inocentes. Y le pregunta si ha dicho la palabra con n alguna vez. Este abre mucho los ojos al darse cuenta de que ha sido un racista, aunque intenta explicar que no lo es y que solo lo dijo una maldita vez. 

Argel se ríe de este y le dice que lo próximo que le dirá es que no es gay. Este se ofende mucho por esto, diciendo que no es un maldito pastel de fruta. Pero Ángel sabe muy bien que todos en el infierno son gays y este no es la excepción. 

Ángel, muy cachondo, intenta seducirlo acercándose a su rostro y diciéndole que le muestre lo recto que es en realidad. Y mientras dice esto, deja salir su larga lengua para saborear a esta nueva alma recién llegada. 

Angel se levanta y se va al baño, esperando ser seguido. Esta nueva alma se comienza a sentir algo sola, sin Ángel, y nota que a su alrededor está lleno de demonios, por lo que decide ir detrás de la araña. 

En el toilet encuentra a la bella cantante Verosika retocándose el maquillaje. Y con algo de vergüenza le pregunta si ha visto a una araña con el pecho hinchado. Ángel lo esperaba muy sentado en el baño, esperando que aparezca esta cabeza de dorito. Ángel lo toma de la ropa y lo tira encima de él. Sin perder el tiempo, se lanza sobre su bulto para ver qué es lo que hay debajo de la ropa. Cuando tira de él, ve un pene sin prepucio; esto la vuelve completamente loca, ya que de estos no se ven en el infierno. 

Angel toma esta gran polla con prepucio entre sus manos y se la mete en la boca para saborearla, pero parece que ha succionado demasiado, haciendo gritar a este recién llegado. Argel no puede esperar; su cachondes esta al máximo, por lo que no espera a que le quiten la ropa, sino que se la quita él mismo, mostrándole el corazón en su pecho. Dorito baja con entusiasmo la braguita de Angel para encontrar una polla allí; por supuesto que este esperaba un coño, y entra en pánico gritándole “maldito maricón” y que ha sido engañado. Y por supuesto que va a matar su maldito trasero. 

Angel, mostrándole el trasero, le recuerda que está en el maldito infierno y que en el infierno no hay coños y que, si los hubiera, no obtendría uno, por lo que puede estar toda su eternidad masturbándose con un calcetín o puede tener un pedazo del mejor culo que jamás encontrará allí. 

Ángel se saca la braguita y se la tira a la cara, luego se pone en cuatro. Mostrándole su ano, diciéndole que ya deje de perder el tiempo y que se la meta dentro. Dorito se ve tentado al ver este ano tan gordito y se mete en él, sintiendo que está muy estrecho. Angel jadea diciéndole que la folle como un animal. El pene de Angel está tan erecto y caliente que se corre dejando semen por todas partes como un decorador de interiores.

A Ángel le duele tanto el ano con esta polla dentro que dice estar sintiéndose muy bella y como una princesa. Pero Dorito no quiere tanta charla, quiere que este ya se calle. El trasero de Ángel se siente solito sin la polla de Dorito dentro y le pedí que la vuelva a llenar y la deje embarazada. Ángel se prende a Dorito con sus piernas y sus brazos. Y está tan tan caliente que se vuelve a terminar cubriéndolo a ambos con su semen. 

Angel le agradece a dios, si a dios, de que esta polla exista. Mientras esta polla se termina en su trasero. Ahora Ángel es quien está por encima, moviéndoselo en Dorito. Pero alguien interrumpe este romántico momento queriendo tirar la puerta del baño. Y es que tal vez haya llegado el momento del castigo. Dorito se abalanza hacia la puerta, intentando contenerla, preguntándose quién está detrás. 

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