The Breast Milk Selling Girl: Parte 1 [MadBull]

















Un chico reconoce a una chica en la calle porque están en la misma clase. Pero en realidad quiere preguntarle si es la chica del perfil. La ha reconocido por su gargantilla y el tamaño de sus pechos. Algo que ella intenta negar, porque es un perfil de un sitio de contenido para adultos.
La chica dice que no intente chantajearla y que se pierda. Sin embargo, él no quiere nada de eso, solo poder comprar un poco de la leche de sus tetas. Ante lo cual ella sigue negando que sea ella. Aunque solo hasta que él le ofrece una gran cantidad de dinero y se lo piensa mejor.
Así los dos van a un baño público y este le transfiere el dinero a su cuenta. Es tanto dinero que, a pesar de que nunca dejó a nadie chupar la leche directamente de sus pechos, esta vez está lista para hacer una excepción. Levantando su camiseta y liberando una de sus grandes ubres. Pellizcando sus pezones hasta que sale un poco y le dice que ya puede chupar. Eso sí, sin morder.
El problema es que el chico mueve mucho la lengua, provocando que su otro pezón también se moje con su leche. Por eso ella también le pide que chupe ese. Solo que él tenía que hacerlo un poco raro diciendo “sí, mamí”. Al parecer tenía mucha hambre y se ha dado un banquete con ella.
Quien ahora detecta que el chico tiene una erección y le pide que se quite los pantalones. Aunque es un poco lento y pregunta por qué haría algo como eso. Explicándole que, por el dinero que pagó, al menos se la jalara. Por eso él ofrece pagar más para poder coger con ella. Pensando que recibiría un golpe por proponerle algo tan lascivo, pero descubriendo que ella se ha quitado toda la ropa y se ha subido a su polla con su coño mojadito.
Es que él se las chupó con tanta fuerza que terminó calentándose. Por eso le deja que siga tomando más de la leche de sus tetas mientras ella lo monta sobre el excusado. Lo que hace que ella esté tan caliente y quiera intentarlo en otras posiciones. Que hasta lo deja correrse dentro porque hoy es un día seguro. La buena noticia es que no deberá pagarle extra por este servicio; solo debe fingir que no la conoce.
