Fubuki-Sama No [Shirarezaru Nichijou]





























Fubuki llega a un lugar para ser atendida por una doctora por una enfermedad. Es una enfermedad que le causa mucha excitación. Que además es disparada cuando es la propia doctora quien toca la mano de ella.
El problema es que la doctora es una kaijin y es la que le ha provocado la enfermedad. Todo gracias a un parásito que dejó dentro de ella, que ahora la ha llevado directamente a su consultorio. Lo que comenzó en un simple baño público, donde un parásito aprovechó que Fubuki estaba orinando para meterse por su vagina.
Ahora recuerdo todo. Este aparatito tiene el objetivo de controlar los deseos sexuales de Fubuki, para que ella pueda dar a luz al hijo del enemigo. Uno que también puede escucharlo en la cabeza, dándole la orden de que vaya a su casa ahora. Fubuki puede negarse, pero si lo hace debera obligarla por la fuerza.
El paratito también tiene la capacidad de provocarle dolor a Fubuki. Uno que solo se detendrá si acepta ir a su hogar pronto. Allí es donde tendrá a su hijo, así que puede resistirse o acabar con esto lo más pronto posible.
En la casa de la doctora, esta no puede cansarse de la vista de Fubuki, a la que le ha pedido que use algo bastante sucio para la primera vez. La cual se pregunta con quién tendrá que hacerlo, porque hasta ahora solo ha conocido a la doctora. Que le revela que lo hará con ella, ya que debajo de su ropa ella es un hombre y tiene una polla.
También le explica que, por culpa de los humanos que los llevaron casi a la extinción, su raza casi se ha quedado sin mujeres. La doctora es una de las pocas que aún tiene algunos genes cercanos a las mujeres, como sus tetas y rasgos femeninos. Así como una polla, que usará para poder procrearse con Fubuki y engendrar.
Lo primero que tiene que hacer Fubuki es usar sus sucias ubres, como la doctora las llamó, para complacer su pene. Haciéndolo tan bien que hasta lo está dejando empapado con su saliva. A la que le pide que haga ruidos sucios mientras la chupa para complacer los deseos sexuales y que no sea solo un trámite de procrear.
Con una técnica ejemplar, Fuki usa sus labios, mira a su amante a los ojos y oprime muy bien la polla. Por eso quiere que la masturbe con su mano para que consiga que se corra. Solo le resta asegurarse de beberlo todo para terminar esta primera parte.
Ahora quiere hacer que Fubuki se sienta bien, ordenándole que se toque y que no oculte sus gemidos porque eso solo los vuelve grotescos. Algo que se siente muy bien porque la mano no es controlada por ella misma, sino por el parásito, dándole la sensación de que es otra persona quien la masturba.
Lo único que controla Fubuki es su boca, cuando le dice a la doctora que se calle porque esta bromea con ella de que se está excitando mucho. Algo que sí acepta sería hasta beneficioso para ella, porque admitir que es una exhibicionista y que se excita cuando la ven es el primer paso. El segundo a eyacular frente a la doctora, a la que llena toda su cara de eyaculación femenina.
Para Fubuki esto es todo y deberían terminar por el día, pero la doctora aún piensa en follarla porque el cuerpo de la esper es como si lo deseara. Puede que la boca de Fubuki diga una cosa, pero su vagina no miente cuando quiere que la penetre. Así que luego de una lamida, la kaijin lo hace.
Para la doctora también ha pasado mucho tiempo desde que follo a alguien real, y esta vagina se siente espléndida. Por eso quiere correrse con su espesa leche dentro de esta vagina de puta. Fubuki le pide que no lo haga, pero la doctora sabe muy bien que está hambrienta de sexo. Solo tiene que esperar un poco más; el esperma espeso está en camino.
Mientras Fubuki le dice que no se corra más, la doctora le dice que la está dejando seca. Es que la panocha de la heroína parece apretar más cuando más corrida la sueltan en el interior. Mezclando así sus jugos del amor y el semen, lo cual es perfecto para que quede impregnada. Y aunque Fubuki lo niegue, la verdad es que también lo está disfrutando como una golfa.
Si Fubuki le da un minuto a la doctora para acumular más, podrán seguir haciéndolo. Solo que ahora no estará sola y otro kaijin se le ha unido. Ha empezado otra vez sin él, así que ahora puede tomar su relevo para tener sexo con ella mientras la doctora descansa.
Sujentando a Fubuki por sus piernas, usa sus tentáculos para penetrarla. Solo que no le apetece la vagina de ella y pasa directamente al culo. Una sensación tan rica para ella que termina orinándose. Qué bueno que tenga dos tentáculos, así podrá penetrar doblemente rico a esta chica. Una que, con la enculada, ya estaba toda mojada de placer.
La vista de Fubuki excitada y transpirada de tanto sexo es muy buena, pero todavía no han terminado de jugar. Todavía tiene que mezclar el esperma de la doctora y el suyo dentro de Fubuki para que quede completamente embarazada. Además, el parásito en su interior también está haciendo su trabajo, por lo que el placer de ella está en aumento. Algo que la hace verse muy pervertida mientras tiene cara de ahegao.
Al final, ella admite que aparearse se siente bien. Pidiéndole que se lo haga más fuerte mientras se lo hace en varias posiciones por el coñito. Es como si se hubiera corrompido y ahora solo pudiera pensar en sexo. Porque el solo contacto de la carne del hombre con la de una mujer la deja jadeando y pidiendo más fuerte.
La doctora se ha recuperado y ahora también folla con ella. Usando el coño de Fubuki, mientras que por detrás está el hombre que usa el culo de la chica.
No todo lo que hacen tiene como fin que ella quede embarazada, pero se siente rico correrse en los agujeros de Fubuki. Que ya no puede más y simplemente deja que su chocho se corra de tanto placer que recibe al mismo tiempo.
Lo bueno es que el embarazo solo dura un día y ha podido gestar a uno de los monstruos en tan poco tiempo. Aunque tiene más planes para ella y por eso le dicen que la verán pronto.
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