The Cummoner: Parte 19 [Totempole]















































En una torre, dentro del bosque, el sol arde con fuerza, las estrellas se expanden, la luna brilla con fuerza con luz prestada. Como una flecha lanzada, el ciego ve la verdad por encontrar para las cosas poder enmendar.
Al parecer, Morwena está recitando un conjuro.
Mientras tanto, en otro lugar, Vilga y Tucker hablan de la posibilidad de que Grimscull esté con vida, aunque a Tucker no es lo que le preocupa ni lo que le importa en ese momento; él solo piensa que Morwena volverá y que también tienen una rubia loca y ninfómana detrás de ellos. Pero Vilga parece estar anonadada con su maestro, diciendo que su magia es amor y que tiene un poder más allá de la comprensión humana e inhumana. Según ella, Grimscull da refugio y libros para leer, solo a cambio de que cocines, limpies, hagas la cama y obedezcas cada orden sin rechistar. Y en fin, que él era todo para ella.
Y aunque a Tucker todo esto que Vilga está diciendo le suena a que era una esclava, parece que ella no lo ve de la misma manera. Vilga hace el chiste de que él debe saber muy bien cómo se siente un esclavo, ya que pasó un día en una jaula, pero al menos Tucker dice haber follado para poder salir.
Volviendo a Morwena, ella ha recuperado su cuerpo de humana y piensa tomar un baño muy largo para recompensarlo.
Aunque Vilga se haya acostumbrado a ver a Tucker como un pequeño demonio verde, él siempre fue un humano en su interior y ahora, al verse nuevamente como humano, no han tenido sexo aún desde que estuvieron en la celda. Tucker le propone hacerlo, pero Vilga quiere que sea especial.
Luego de un largo baño que la ha hecho pensar, Morwena invoca a Quaghlaag, el carnicero, el azotador, el insaciable. Pero en su lugar aparece Lucy, el príncipe del infierno, y aunque no es a quien Morwena estaba necesitando, le pide que destruya a Vilga por cualquier medio necesario, excepto tener sexo con ella. Vilga tiene un contrato con Lucy, por lo que no puede matarla hasta que este se termine; sin embargo, está dispuesto a hacerlo a cambio de que Morwena pague el precio de cuerpo o alma. Morwena puede llegar a negociar esto, pero será bajo sus condiciones.
Vilga ha notado que el pantalón de Tucker se ve muy abultado. Pero no es culpa de Tucker, ya que Vilga es quien estaba hablando de sexo. Vilga le pregunta qué tan bien lo recuerda el día que estuvieron juntos en la celda, y mientras pregunta esto se pone de rodillas en las piernas de Tucker, bajando su pantalón y queriéndole dar un recordatorio. Vilga pierde el control con tan gorda polla, diciendo que sabe mucho mejor que la polla de demonio. Vilga se la chupa con tanto entusiasmo y metiéndola tan profunda en su boca que Tucker pronto termina en ella. Vilga comprueba que su semen como humano sabe mucho mejor que el de demonio.
Morwena ha atado a Lucy de sus brazos y tiene su pie pisando su polla. Lucy está algo impaciente y le pregunta si es que piensa hacerlo terminar solo con sus pies, por lo que Morwena deja sus pechos desnudos y mete la polla entre ellos. Esto sí le gusta a Lucy, y más aún cuando Morwena le mete su polla dentro de la boca. El sabor de Lucy es raramente adictivo y placentero. Tanto que Moerwena comienza a tocarse sin darse cuenta de lo que está haciendo, luego pone su trasero tocando esa polla y estaba demasiado caliente para notar que no incapacito la cola de Lucy, por lo que la toma de la cintura levantándola en el aire, diciéndole que ya ha jugado mucho y que él no será rechazado. Lucy entra en el coño de Morwena con su polla gorda, mientras aún la manipula con su cola. El orgullo de Morwena no deja que se entregue.
Tucker aún sigue muy caliente y se mete con su cabeza entre las piernas de Vilga, y mientras la levanta con sus manos dejándola en el aire, mete su lengua en ella. Esto pone tan caliente a Vilga que su cuerpo se llena de magia, haciendo que Tucker se vuelva un demonio nuevamente. Tucker toma su espada y se vuelve humano, diciéndole que vuelvan a probar. Vilga se pone contra la roca boca abajo y levantando su trasero le dice que lo quiere ya adentro. Tucker le entra con fuerza sin perder el tiempo.
Morwena ha hecho terminar ya muchas veces a Lucy, quien está retorciéndose en el suelo de tanto placer. Las horas pasan y Morwena sigue haciéndolo terminar. Lucy queda cubierto de su propio semen, rendido en el suelo. Morwena dibuja un círculo a su alrededor y lo destierra, diciéndole antes que no olvide el trato que tienen.
Tucker sigue embistiendo a Vilga con mucho placer, mientras dos hadas los observan escondidas detrás de unas rocas. Tucker levanta las piernas de Vilga y comienza a empujar en su trasero, haciendo que los ojos de Vilga comiencen a brillar. Y el pequeño árbol que está detrás de ellos comienza a crecer con la magia de Vilga, esta vez sin convertir a tucker en un demonio verde.
