The Cummoner: Parte 23 [Totempole]

 

Estas dos hadas se la pasan muy cachondas, pero una de ellas ya no quiere tocarse a sí misma; quiere que alguien la toque y la abrace, quiere que la aprieten y la hagan sentir que va a romperse. Le confiesa a su amiga que quiere que la fallen muy duro. Para Aldona es claro que esto es culpa de ese demonio amigo suyo que la ha follado hasta volverla una pervertida.

Pero este demonio había desaparecido por completo; ella ya no podía sentir su presencia. Alona le recuerda que hay lobos que pueden satisfacerlas. Pero esto no es lo que esta hada quiere y se ha puesto muy gruñona.

Aldona quiere sacar a su amiga de esta situación y le dice que busquen algunas ideas; la toma de su mano y se la lleva volando en búsqueda de una aventura, de sexo, por supuesto.

Primera parada: el río; las ninfas atraparon a un joven muy seductor y entre cuatro se lo están follando. Ya son demasiadas como para sumarse.

Segunda parada: una mancha viva de flores; una joven reposa sobre una flor mientras esta se mete en ella, pero esto les parece demasiado pasivo como para sumarse.

Tercera parada: la casa del leñador que se convirtió en un alce por un tiempo; desde ese momento le gusta prestar su cuerpo para que lo posean los espíritus del bosque, pero es demasiado rudo y su polla es demasiado enorme; realmente esta hada no cree poder manejar eso.

Aldona ha guardado lo mejor para el final: última parada: la amanita. Esta ha dejado crecer su parche sobre la boca de un troll; este le está haciendo sexo oral tan caliente que ambas se mojan al verlos. Casi dándoles ganas de quedarse solo mirando. Luego de mirar por un rato, quieren sumarse a ellos, pero esta amanita protege mucho a su parche y a este troll, tienen que ser muy astutas.

Ambas hadas se acercan a la amanita con mucho cuidado, tomándola de sus pechos, besándola en el cuello y haciéndola que no deje de gozar. Aldona muerde su pezón haciéndola gemir, pero su amiga está muy mojada y ya no puede esperar más. Ella posa sus piernas en el pene del troll y lo acaricia con ellas. Aldona se le suma pasando su lengua en él. Este troll enloquece tomando a la amanita con sus manos, levantando sus piernas y metiéndose en ella. Ambas quieren dejar que ella disfrute, pero por lo que saben de trolls este no quedará satisfecho con solo esto.

Mientras aún está con su pene empujando en la amanita, toma a una de las hadas entre sus manos y mete su gordo dedo en ella; este dedo está demasiado duro, pues claro, él es de roca. y la hace gritar de placer, mientras tiene su otra mano desocupada para llevar a Aldona hasta su boca y hacerle sexo oral. Un rato después, este troll ha terminado y para Aldona es momento de probar este delicioso jugo de troll. Pero la Amanita no ha terminado y toma su pene, pasándoselo por su rostro y pidiéndole más. Ambas hadas temen que la manita las eche. Pero este troll evidentemente puede con las tres. Mientras vuelve a meter su pene en la amanita, tiene ambas manos ocupadas metiéndose en ambos agujeros de las hadas. Las tres están gimiendo como locas; esto es tan intenso que las tres quedan con el coño y el trasero devastados, pero envueltas en placer.

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